Cada semana iré poniendo artículos de opinión escritos por mi en los que pondré mis ideas en común. Trato de buscar soluciones a los problemas más elementales de nuestra sociedad. Para abrir boca, esta semana empezaré poniéndoos el prólogo y el análisis de lo que representa la libertad en los países desarrollados.
Temas sobre los que opinaré esta semana
0. Prólogo
1. ¿Qué es la libertad real?
1.1) La libertad relativa.
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Prólogo
Me dispongo a escribir este libro no porque quiera ganar dinero, ni para hacerme famoso, ni nada parecido, tampoco para que se me recuerde a lo largo de la historia; al mundo le sobran ya figuras individuales. No lo voy a escribir para crear envidia en la gente, ya que me importa más bien poco. Solo voy a plasmar en papel lo que se podría denominar como "la pura verdad", "la verdad limpia" o incluso "la verdad objetiva" que es la más pura de las verdades.
Asimismo, amigo o amiga lector o lectora, yo abro mis más profundas reflexiones ante usted, desde el más puro objetivismo y sencillez posibles, así que le invito a que no opine a priori sobre este escrito. Todos sabemos opinar, pero pocos saben criticar constructivamente. Le invito a que absorba como una esponja la información, sin verse condicionado por nada que no sea su propio instinto, lea como si fuesen las primeras letras que ve en su vida. Durante los momentos en los que devore las líneas, abstráigase del mundo real, deje los perjuicios al lado de las llaves del coche o del teléfono móvil, solo apórtese otro punto de vista, enriquezca su capacidad de opinión, y sobre todo, no ponga etiquetas porque otro las ponga. Recuerde que el que realmente importa en su vida es usted, así que no sea influenciable por esta burbuja cerrada que es la sociedad. Lo que es políticamente correcto para usted, no tiene porqué serlo para los demás y viceversa. Si sigue mis consejos, se sentirá mucho más capacitado para opinar; pero recuerde, opine siempre a posteriori, nunca a priori.
Estoy y estamos hartos de hipocresías en nuestra vida diaria. Vivimos en una sociedad en la que cada persona se cree la salvadora de la humanidad y que luego se ahoga en un vaso de agua al más mínimo contratiempo en su bienestar.
Estoy y estamos hartos de oír a la gente despotricar sobre los políticos y toda su parafernalia; y yo lanzo una pregunta: Si todos estamos descontentos; ¿Por qué siguen ahí? ...Por una sencilla razón. A la gente le encanta opinar, siempre que no tenga que mover un dedo por solucionar algo que no tenga que ver consigo mismo. Cualquiera puede decir que le dan pena los "negritos" que se mueren de hambre en África, pero muy pocos son los que ayudan activamente.
Bien, con este tratado voy a analizar y poner soluciones a los problemas de hoy en día. Dichas soluciones se acercan bastante a los ideales comunistas, que por otro lado se acercan bastante a mis propios ideales; sin embargo, en ocasiones podrán o no coincidir con el comunismo; ya he dicho que trato de ser consecuente con mi forma de pensar, y daré mi exclusiva opinión, no quiero que este libro esté condicionado por absolutamente nada ni nadie, solo por mí mismo. Seguramente esas soluciones no serán del agrado de la sociedad acomodada (como he dicho antes, me importa más bien poco). No pretendo, ni en las más superficiales de mis observaciones, ser políticamente correcto, solo pretendo ser práctico y sincero. Recordemos que en la mayoría de los casos, en la crudeza está el remedio. Yo voy a poner las cartas sobre la mesa tal y como son, voy a presentarles la verdad. Quien quiera que la acepte, aquellos conformistas que no quieran aceptarla, permítanme darles un consejo: Suerte.
A grandes males, grandes remedios...
1.) ¿Qué es la libertad real?
¿Libertad para qué? ¿Libertad para quién? Estas palabras de Lenin, analizadas a fondo, representan la verdad absoluta sobre lo que debe representar en realidad la libertad para el individuo. La libertad real y absoluta no existe; en su lugar existe un sucedáneo al que yo denomino "libertad relativa". Veamos qué significa.
1.1) La libertad relativa.
Hoy en día damos por descontado que somos libres de hacer lo que nos plazca en el momento que nos plazca. Sin embargo, es sabido por todos que esta afirmación, tan básica en un principio, no es real en absoluto, ya que nuestra libertad está condicionada por múltiples, y lo que es peor, indirectos factores.
Nuestra libertad es equiparable a la libertad de una hormiga en un hormiguero. Por supuesto que una hormiga cualquiera podría irse por su cuenta a vivir al bosque. Sin embargo, no puede porque la sociedad le determina innata y por ello indirectamente unas tareas que debe cumplir. Por supuesto la hormiga las cumplirá, ya que ha aprendido que forman parte de su vida, y por ello de su libertad, a la que yo llamo "libertad relativa".
No nos engañemos, nosotros también somos hormigas. Somos los pequeños dientes del aparentemente imparable engranaje que forma nuestra sociedad. Seguramente si preguntásemos por la calle a personas normales, nos dirían que gozan de una libertad plena. Si lo segundo que les preguntásemos fuese lo que desearían hacer en ese momento, se darían cuenta de su "libertad relativa" al formularles la tercera pregunta, que evidentemente sería: ¿Y por qué no lo haces? En ese momento saldrían a la luz los factores indirectos condicionantes de los que anteriormente he hablado. Por ejemplo; tengo que trabajar, estoy en un club de ajedrez y no lo puedo dejar... o lo que sea.
La cuestión es que el individuo no goza de una libertad plena, sino de una libertad relativa. No digo que sea buena una sociedad sin orden en la cual cada uno haga lo que quiera en todo momento; no soy anarquista. Solo pido que no nos vendan purpurina por oro.
La gente, en general, es suficientemente lista como para darse cuenta de que, hoy por hoy, no es realmente libre. No obstante aquí entra otra de las lacras de nuestra sociedad, que no es ni más ni menos que el conformismo. Prácticamente el 100% de la población cree que se podría mejorar su calidad de vida, pero unas veces por dejadez y otras veces por miedo a lo desconocido o a perder lo que ya tiene, se conforma con poner su granito de arena yendo a votar cada 4 años y olvidándose de los problemas que asaltan al mundo más allá de los que asaltan las 4 paredes de su minúsculo, pero no por ello barato, apartamento.
Por todo ello, y partiendo de que la libertad por definición es verse desligado de condicionantes que nos coarten para realizar nuestros deseos, más o menos importantes, podemos afirmar que no somos libres. Habrá gente que diga que sí que somos libres, porque podemos hacer con nuestro dinero lo que queramos, podemos elegir el coche que queremos, podemos comprarnos el piso que queramos, e incluso podemos trabajar donde queramos. Sin embargo esto no es del todo cierto, ya que estas libertades se ven condicionadas por otros factores, como los anteriormente designados. En este caso, el poder adquisitivo.
¿Libertad para qué? ¿Para darnos cuenta de que estamos condicionados a un tipo de vida y de libertad dependiente de unos factores ajenos a nosotros mismos o a un condicionante global como es la sociedad?
¿Libertad para quién? ¿Para la pequeña clase adinerada que cuenta con el parné suficiente como para no verse atada a dichos condicionantes?
No, gracias.
¿Por qué no, entonces, sacar a la luz esa falta de libertad indirecta, hacerla directa y enfocarla hacia la mejora de la sociedad...?
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La semana que viene:
1.2) La libertad relativa como condicionante de las elecciones individuales.